La nueva exposición del Grand Palais, Gauguin el alquimista, reúne doscientas obras de este maestro impresionista y simbolista.

Gauguin es un genio de las formas y de los colores y también un mago capaz sobrepasar los límites de la materia

Gauguin el alquimista propone explorar la capacidad del artista para transformar los materiales por una aproximación  experimental de las disciplinas. Si su obra de pintor es conocida, sus otras producciones (cerámicas, grabados, maderas) han sido menos observadas y, a menudo, despreciadas. Sus “baratijas”, como las llamaba, Camille Pisarro revelan, sin embargo, un aspecto importante del proceso creador de Gauguin: por la manipulación, la reutilización, la asociación de materiales, el accidente, este autodidacta acomete una vía inédita.

En 1889 evoca en una carta a Émile Bernard “una terrible voracidad por lo desconocido que me lleva a hacer locuras”. Es ese deseo de explorar lo desconocido una de las líneas directrices de su arte y de su vida. Una investigación constante de lugares en los que su arte pudiera dar frutos y en los que encontrara su identidad, se interesa por las sociedades que no son occidentales y el arte primitivo. A través de sus cambios de residencia (Bretaña, Martinica, Arles, Tahiti, Islas Marquesas) Gauguin continua la búsqueda de su yo salvaje y bárbaro.

Paul Gauguin (1848-1903) es uno de los pintores más importantes del arte moderno. La exposición del Grand Palais recorre su carrera en la que ha estudiado las artes más diversas: pintura, dibujo, grabados, escultura, cerámica… Las obras maestras reunidas resaltan el trabajo del artista sobre la materia así como su proceso de creación: Gauguin construye su arte sobre la repetición de temáticas y los motivos recurrentes, sobrepasando sin cesar los límites de cada medio en una búsqueda obsesiva de lo primitivo.

 

Gauguin el alquimista

Del 11 de octubre al 22 de enero de 2018

Grand Palais

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