La Biblioteca Nacional de Francia abre sus puertas

La Biblioteca Nacional de Francia abre sus puertas

Este fin de semana la Biblioteca Nacional de Francia abre sus puertas al público. El objetivo de este evento es mostrar los resultados de los trabajos de renovación de la biblioteca Richelieu.

Toma nota, esta visita es una muy buena opción a la pregunta ¿Qué hacer en París?

La Bibliothèque nationale de France (BnF), llamada así desde 1994, es la biblioteca nacional de la República francesa, heredera de las colecciones reales constituidas desde el final de la Edad Media.

Fue Carlos V de Francia el primer rey que instaló su colección de 917 libros en una sala especialmente acondicionada del Louvre. Desde entonces, los reyes de Francia han reunido sus libros en una Librería particular.

En 1537, el rey Francisco I de Francia introdujo el depósito legal por el que se ordenaba a los impresores y a los libreros depositar en la librería del castillo de Blois todos los libros impresos puestos a la venta en el reino. Esta obligación es una etapa fundamental para la biblioteca real.

Sala oval de la BNF, actualmente en renovación
Sala oval de la BNF actualemente en renovación

La Biblioteca conoció su verdadero desarrollo a partir de 1666 bajo Colbert, que aspiraba hacer de la misma un instrumento a la gloria de Luís XIV de Francia. La instaló en el barrio que aun ocupa, e hizo transferir las colecciones reales que no podían encontrar sitio en el Louvre. Llevó una política de aumento de las colecciones, comprando o recibiendo en donación un gran número de bibliotecas privadas.

Algunas décadas después, la Biblioteca pasó a ocupar el primer lugar en Europa. El abad Bignon, nombrado bibliotecario del Rey en 1719, dio a la biblioteca un resplandor sin precedentes. La organizó en departamentos y continuó la obra de sus predecesores en materia de adquisición de documentos, muy preocupado por hacer entrar todas las obras importantes de la Europa erudita. También se preocupó de facilitar el acceso de la Biblioteca, tanto a los eruditos como a los simples curiosos.

La Revolución francesa marcó profundamente la Biblioteca. El depósito legal fue suprimido durante tres años. Sin embargo, la biblioteca del Rey, convertida en Nacional, enriqueció considerablemente sus fondos durante este período gracias a las confiscaciones realizadas en Francia y en el extranjero: bienes del clero, bibliotecas de los emigrados, colecciones particulares de los príncipes… Las bibliotecas privadas de Luís XVI de Francia, de María-Antonieta, de Madame Élisabeth pasaron a enriquecer las colecciones nacionales.

La entrada en gran número de estos documentos debida a las confiscaciones revolucionarias no hizo más que hacer más patente la falta de espacio que aquejaba entonces a la Biblioteca.

Sala Labrouste de la Biblioteca Sainte Geneviève
Sala Labrouste de la Biblioteca Sainte Geneviève

En 1858, una comisión dirigida por Prosper Mérimée redactó un informe sobre las modificaciones que debían introducirse en la organización de la Biblioteca imperial. Napoleón III confió al arquitecto Henri Labrouste la reconstrucción en el lugar de una parte de los edificios. Su nombre permanece vinculado sobre todo a la construcción de la sala de trabajo de los Libros impresos (1868) en la que triunfó el uso de la fundición.

(Fuente www.BNF.fr)

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